SONAMI pide plan extraordinario para apoyar reactivación de la pequeña minería tras sistema frontal

El gremio advirtió que las lluvias en Atacama, Coquimbo y Valparaíso han afectado caminos, accesos, infraestructura y conectividad, por lo que la recuperación de faenas requerirá medidas específicas, financiamiento y capital de trabajo.

La Sociedad Nacional de Minería (SONAMI) llamó a implementar un plan extraordinario de apoyo para pequeños productores mineros afectados por el sistema frontal, especialmente en las regiones de Atacama, Coquimbo y Valparaíso, donde las precipitaciones han generado daños en caminos, accesos a faenas, infraestructura crítica y problemas de conectividad.

El gremio planteó que la recuperación de la pequeña minería no dependerá solo del término de las lluvias, sino de la capacidad de levantar información en terreno, restablecer accesos, evaluar daños y movilizar recursos para que las faenas puedan retomar operaciones en condiciones seguras.

Más de 600 pequeños productores expuestos

Según SONAMI, las regiones afectadas reúnen a más de 26 asociaciones gremiales mineras, que representan a más de 600 pequeños productores.

La organización advirtió que la paralización o retraso en la reanudación de estas operaciones no solo impacta a las faenas, sino también al empleo local, la contratación de bienes y servicios, y la cadena de valor que depende de la actividad minera en numerosas comunas.

“La pequeña minería es una actividad esencial para el desarrollo económico y social de numerosas comunas del país. Hoy, cientos de productores enfrentan una situación muy compleja producto de los daños provocados por este sistema frontal y requieren un apoyo oportuno para recuperar sus faenas y proteger el empleo y la actividad económica que generan en sus territorios”, señaló Jorge Riesco, presidente de SONAMI.

Recuperar faenas exigirá medidas específicas

El gremio sostuvo que la reposición de capacidad productiva requerirá medidas precisas para recuperar conectividad, estabilidad de terrenos, suministros e insumos básicos para la producción.

A ello se suman necesidades de financiamiento de inversiones y capital de trabajo, especialmente para productores que debieron suspender sus actividades de manera preventiva o que enfrentan dificultades para acceder a sus faenas.

En la práctica, el retorno operacional exigirá revisar caminos, huellas, piques, botaderos, taludes, drenajes, equipos, sistemas de comunicación y condiciones de seguridad antes de reiniciar labores.

Monitoreo y levantamiento de información

SONAMI informó que, desde el anuncio del sistema frontal, mantiene un monitoreo permanente en coordinación con sus asociaciones gremiales, empresas socias y autoridades.

El objetivo ha sido recopilar antecedentes sobre el estado de las operaciones, promover la activación de planes de contingencia y resguardar la seguridad de los trabajadores.

Sin embargo, el gremio indicó que la mayoría de sus asociados aún esperaba una normalización de las condiciones climáticas para realizar un balance más completo de daños y necesidades.

Apoyo para volver a operar con seguridad

Para SONAMI, el desafío inmediato será avanzar en un paquete de medidas que permita enfrentar la contingencia y acelerar la recuperación de la pequeña minería.

“Confiamos en que se actuará con la rapidez que esta emergencia demanda, implementando medidas extraordinarias que permitan a los productores volver a operar en condiciones de seguridad y normalidad”, agregó Riesco.

La organización gremial señaló que colaborará en el levantamiento de información y en las coordinaciones necesarias para que la ayuda llegue a los productores afectados.

Una emergencia con impacto productivo y territorial

El llamado de SONAMI instala una discusión más amplia sobre la vulnerabilidad de la pequeña minería frente a eventos climáticos intensos. En zonas como Atacama, Coquimbo y Valparaíso, muchas faenas operan en sectores interiores, precordilleranos o de difícil acceso, donde lluvias, crecidas, rodados o cortes de caminos pueden interrumpir rápidamente la continuidad productiva.

Por eso, la etapa posterior al sistema frontal será clave. Más que una vuelta automática a la operación, la reactivación requerirá catastro de daños, apoyo técnico, recursos financieros y coordinación público-privada para evitar que la emergencia climática derive en una crisis prolongada para pequeños productores y economías locales.

Fuente: Reporte minero