Informe de CTMIN documenta impacto de temporales de julio en operaciones cordilleranas. Tres faenas detuvieron producción, más de 600 pequeños productores paralizaron y sindicatos demandan participación formal en comités de crisis.
Los sistemas frontales registrados entre el 13 y el 26 de julio de 2026 generaron una de las mayores disrupciones operacionales de la minería chilena en años recientes. Un informe técnico de la Coordinadora de Trabajadores de la Minería, CTMIN, documenta que más de 1.010 trabajadores quedaron aislados en faenas cordilleranas, se detuvieron al menos tres operaciones mayores y la pequeña minería enfrentó una paralización masiva que afectó directamente a más de 600 productores.
El análisis sistematizó información de operaciones ubicadas en Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana y Antofagasta. Los resultados revelan que los impactos trascienden la continuidad productiva: fallas de energía, calefacción, agua potable y comunicaciones, además de dificultades para informar a familias, extensiones de turnos no compensadas y afectaciones emocionales derivadas del aislamiento prolongado, constituyen un panorama crítico de gestión de crisis.
Operaciones mayores: desde Pascua Lama hasta Los Pelambres
En Minera Los Pelambres (Antofagasta Minerals), 510 trabajadores permanecieron refugiados en el hotel mina y sector COM. Aproximadamente 360 personas enfrentaron problemas con energía, calefacción, agua y comunicaciones. Otros 90 debieron ser evacuados mediante túnel de correas en operaciones de contingencia que visibilizaron las vulnerabilidades de los campamentos de altura.
En División Andina de Codelco, más de 500 personas permanecieron incomunicadas durante cinco días mientras las condiciones meteorológicas obligaban a interrumpir actividades en sectores cordilleranos. La faena registró cortes de energía prolongados que comprometieron sistemas de calefacción y abastecimiento básico.
Caserones, operación de Lundin Mining en Atacama, enfrentó uno de los escenarios más complejos. 949 personas permanecieron en el campamento y 287 fueron trasladadas a cuatro refugios sobre los 4.000 metros de altitud. El corte de una línea eléctrica de 220 kV y el bloqueo de caminos obligaron a detener la faena. La contingencia requirió generadores de respaldo, vuelos chárter y suspensión temporal de turnos regulares.
En el proyecto Pascua Lama (Barrick), 39 trabajadores permanecieron aislados entre 11 y 12 días en el campamento Barriales. Temperaturas de 20 grados bajo cero y acumulación de nieve de aproximadamente 7,5 metros generaron cortes de electricidad y problemas graves en sistemas de calefacción. La evacuación aérea se completó entre el 24 y 25 de julio.
En contraste, Anglo American mantuvo operativa su faena Los Bronces con alrededor de 1.100 personas en campamento y cinco metros de nieve acumulada. La compañía dispuso de cinco refugios, implementó 13 buses de contingencia y activó teletrabajo. No registró trabajadores damnificados.
Pequeña minería: 600 productores paralizados
La pequeña minería fue azotada de manera masiva. Más de 600 productores de Atacama, Coquimbo y Valparaíso suspendieron operaciones por daños en caminos, problemas de conectividad y riesgos asociados a precipitaciones. El Ministerio de Minería había instruido el 16 de julio la suspensión preventiva de faenas y descenso de trabajadores hacia sectores seguros.
Los daños en infraestructura habilitante impactaron todo el sistema minero: cortes en la Ruta 5 Norte (Cuesta Pajonales y peaje Totoral), interrupciones en el camino Vallenar-Huasco, corte de línea de transmisión de Caserones, daños en infraestructura eléctrica del Valle del Elqui y afectaciones en la vía férrea de transporte de mineral de hierro desde el Valle del Huasco.
Pérdidas estimadas entre US$120 y US$235 millones
CTMIN realizó una estimación preliminar de costos productivos. Las pérdidas directas y sobrecostos operacionales se situarían entre US$116 y US$221 millones. Al sumar costos laborales extraordinarios, logística de emergencia e impactos indirectos, el costo total para el sector alcanzaría entre US$120 y US$235 millones.
Las estimaciones incluyen pérdidas de producción en Caserones, División Andina, Los Pelambres y operaciones de Compañía Minera del Pacífico (CMP), paralización de pequeños productores y sobrecostos logísticos. CTMIN aclara que se trata de cifras preliminares, calculadas mediante supuestos de producción diaria y precios del cobre. No corresponden a valores auditados y podrían modificarse cuando las compañías publiquen resultados operacionales.
Sindicatos demandan participación formal en protocolos de crisis
A partir de los resultados, CTMIN recomendó incorporar formalmente al menos a un representante sindical en los comités de crisis de cada faena. La medida busca fortalecer la anticipación de riesgos y las comunicaciones durante emergencias.
Las propuestas adicionales incluyen: revisión anual de capacidad de refugios, autonomía de generadores, sistemas de calefacción, disponibilidad de telefonía satelital y maquinaria para despeje de caminos; creación de registros previos sobre residencia y redes de apoyo de trabajadores; programas de seguimiento psicosocial; regulación de compensaciones por extensión de turnos; prohibición de traslados obligados por propios medios cuando existen caminos cerrados o riesgos meteorológicos.
Reactivación con condiciones verificadas de seguridad
El Ministerio de Minería anunció el plan «Minería en Marcha» destinado a acelerar recuperación de operaciones y apoyar especialmente a pequeña y mediana minería. La iniciativa se suma a un catastro de maquinaria, equipamiento y personal especializado levantado junto con empresas del sector.
CTMIN valoró las medidas pero enfatizó que la reactivación debe realizarse únicamente con condiciones verificadas de seguridad. La organización advirtió que la continuidad operacional no puede imponerse sobre la vida y salud de personas mientras persistan caminos dañados, suelos saturados, nieve acumulada y riesgos en infraestructura eléctrica, vial y ferroviaria.
Riesgos abiertos: nuevos sistemas frontales y deshielo de primavera
CTMIN advirtió que la emergencia aún no puede considerarse completamente superada. La posibilidad de nuevos sistemas frontales durante agosto y septiembre podría afectar zonas donde suelos y caminos permanecen debilitados. El riesgo de deshielo durante primavera agrega complejidad: acumulación de nieve en sectores cordilleranos aumentaría probabilidades de crecidas, aluviones y remociones en masa.
La Coordinadora informó que continuará recopilando antecedentes, supervisando condiciones de faenas y denunciando situaciones que vulneren seguridad o derechos laborales. Para la organización, la experiencia de julio confirmó que la participación sindical no debe ser elemento secundario: su incorporación a protocolos permitiría anticipar riesgos y fortalecer protección de trabajadores en operaciones expuestas a emergencias climáticas cada vez más intensas.
Fuente: Reporte minero
