La gran minería del cobre logró reducir sus costos durante 2025, aunque no por mejoras estructurales en productividad o eficiencia operacional. Así lo revela el último Observatorio de Costos de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), que muestra una disminución de 5,7% en el costo neto promedio de las operaciones analizadas, equivalente a una baja de US$0,11 por libra respecto del año anterior.
El informe considera 21 operaciones que representan cerca del 94% de la producción nacional de cobre y concluye que el costo neto se ubicó en torno a US$1,8 por libra. No obstante, detrás de esta mejora existe una realidad más compleja: varios componentes relevantes de costos continuaron aumentando durante el período.
Según Cochilco, los mayores incrementos provinieron de servicios de terceros, energía eléctrica, combustibles, remuneraciones y otros insumos operacionales. A ello se sumó una menor producción en parte de las faenas analizadas, lo que elevó los costos unitarios al distribuir gastos fijos sobre menores volúmenes de cobre producido.
La reducción observada en el indicador fue compensada principalmente por factores externos favorables. Entre ellos destacan los mayores créditos por subproductos, especialmente oro, plata y molibdeno, además de una disminución de los cargos de tratamiento y refinación (TC/RC), variables que en conjunto permitieron absorber el incremento de costos registrado en las operaciones.
Precio del cobre impulsa márgenes, pero no resuelve desafíos estructurales
El contexto de altos precios del cobre también contribuyó a mejorar los resultados de la industria. Durante 2025, la cotización promedio del metal registró un avance relevante, fortaleciendo los márgenes operacionales de las compañías mineras.
Sin embargo, desde Cochilco advierten que este escenario no necesariamente refleja una mejora estructural de la competitividad.
En conversación con Reporte Minero y Energético, el coordinador de Mercados Mineros de Cochilco, Víctor Garay, explicó que la industria enfrenta un momento favorable en precios, pero con importantes desafíos asociados a la disponibilidad de oferta y al comportamiento de los costos.
«Actualmente observamos una producción mundial bastante estresada. El crecimiento proyectado de la oferta global es bajo y eso aumenta la sensibilidad frente a cualquier interrupción en insumos críticos o cadenas logísticas», señaló.
Según el especialista, la combinación de una demanda creciente impulsada por la electrificación, la expansión de los centros de datos y el desarrollo de tecnologías asociadas a inteligencia artificial está tensionando la disponibilidad de cobre a nivel global.
Energía, logística y ácido sulfúrico aparecen como factores de riesgo
Las perspectivas para 2026 están marcadas por una mayor incertidumbre internacional. Cochilco advierte que eventuales interrupciones en cadenas logísticas, alzas en combustibles o aumentos en los costos energéticos podrían trasladarse rápidamente a la estructura de costos de la minería.
Garay explicó que uno de los focos de atención se concentra en el abastecimiento de insumos estratégicos para la industria. «Más que el precio del ácido sulfúrico, lo que preocupa es la disponibilidad. Si las disrupciones logísticas se prolongan, podrían generarse dificultades de suministro para algunas operaciones», sostuvo.
El analista agregó que el mercado se encuentra en una situación especialmente sensible debido a que la oferta global de cobre no está creciendo al mismo ritmo que la demanda proyectada para los próximos años. A ello se suman estimaciones internacionales que anticipan mayores costos energéticos durante el período, además de presiones sobre transporte marítimo, combustibles y otros insumos industriales relevantes para la minería.
Productividad vuelve al centro de la discusión
Frente a este escenario, Cochilco plantea que la principal herramienta para sostener la competitividad será la productividad. Garay recordó que durante el anterior superciclo de materias primas muchas compañías aceleraron inversiones impulsadas por altos precios, enfrentando posteriormente dificultades cuando las condiciones de mercado cambiaron.
«Las compañías aprendieron lecciones importantes. Hoy existe una mirada mucho más cuidadosa respecto de las inversiones y de la gestión de costos», indicó. A su juicio, las oportunidades de mejora se concentran en aumentar la eficiencia operacional, reducir pérdidas productivas, incorporar nuevas tecnologías y optimizar el desempeño de los activos existentes.
«Buenos proyectos, con costos razonables y productividad adecuada, siempre van a conseguir financiamiento. El desafío es mantener la disciplina operacional y construir proyectos capaces de resistir distintos escenarios de mercado», afirmó.
Codelco muestra una trayectoria distinta
El informe también identifica diferencias importantes entre compañías. Mientras parte de las operaciones logró reducir costos durante 2025, otras registraron aumentos asociados a menores niveles de producción y mayores gastos operacionales.
En el caso de Codelco, el costo C1 aumentó 4,8% durante 2025 hasta alcanzar US$2,086 por libra. Durante el primer trimestre de 2026 volvió a incrementarse, llegando a US$2,318 por libra, lo que representa un alza de 10% respecto del mismo período del año anterior.
La estatal ha atribuido esta evolución principalmente a menores niveles productivos y mayores costos asociados a materiales, mantenciones y servicios, parcialmente compensados por mejores precios de subproductos.
Para Garay, el escenario actual presenta una oportunidad significativa para Chile, pero exige avanzar con disciplina y visión de largo plazo. El especialista sostiene que la fortaleza del mercado del cobre podría mantenerse durante varios años debido a las necesidades de electrificación global y transición energética. Sin embargo, advierte que capturar ese potencial dependerá de la capacidad de desarrollar nuevos proyectos competitivos y controlar las presiones de costos.
«Chile debe aprovechar este ciclo. Tenemos recursos, experiencia y una posición privilegiada en la industria mundial del cobre. Pero para materializar esa oportunidad será fundamental mejorar productividad, acelerar inversiones viables y mantener la competitividad frente a un entorno internacional cada vez más exigente», concluyó.
Fuente Reporte Minero

