La inflación energética mensual de América Latina y el Caribe registró un fuerte aumento en marzo de 2026, al pasar de 0,19% en febrero a 1,42%, el valor más alto observado en los últimos 12 meses.
Así lo informó OLACDE en su Reporte N°25 de Inflación Energética de América Latina y el Caribe (IE-ALC), correspondiente a junio de 2026.
El organismo atribuyó este repunte al impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los precios internacionales del petróleo y sus derivados, en un contexto de nuevas tensiones en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas más relevantes para el comercio energético global.
Petróleo llegó a US$116 por barril
De acuerdo con el reporte, cerca del 20% del petróleo global transita por el Estrecho de Ormuz, por lo que cualquier interrupción o tensión en esa ruta repercute de manera inmediata en los precios del petróleo, gas natural, transporte y seguros.
En marzo de 2026, el precio del crudo alcanzó los US$116 por barril, obligando a los países de la región a adoptar medidas de ajuste, contención o compensación frente al shock energético.
Aunque América Latina y el Caribe cuenta con una matriz energético-eléctrica altamente renovable, el informe advierte que la región mantiene una dependencia relevante del petróleo y sus derivados, lo que la expone a la volatilidad internacional.
Gasolina sube 15% y diésel 21%
El aumento de los precios internacionales se reflejó en los combustibles líquidos a nivel regional.
Según OLACDE, en marzo el precio promedio de la gasolina aumentó 15%, mientras que el diésel registró un alza promedio de 21%.
El reporte detalla que los precios internos de la gasolina en la región se ubicaron entre US$0,7 y US$2,07 por litro, mientras que el diésel fluctuó entre US$0,8 y US$1,65 por litro.
Impacto en inflación total, transporte y alimentos
El shock energético también tuvo efectos sobre la inflación general de la economía regional.
La inflación total mensual de América Latina y el Caribe subió de 0,38% en febrero a 0,75% en marzo, marcando también su nivel más alto del último año.
El reporte señala que el aumento de los combustibles se transmitió rápidamente hacia el transporte de pasajeros y carga, encareciendo la distribución de mercancías, los costos logísticos y los precios de los alimentos.
Impacto desigual entre países
El efecto del shock petrolero no fue homogéneo en la región.
De acuerdo con el análisis, los países importadores netos enfrentaron una mayor presión inflacionaria y fiscal, mientras que los exportadores obtuvieron ingresos extraordinarios de corto plazo, aunque también quedaron expuestos a la volatilidad del mercado energético.
Asimismo, el traslado del aumento internacional a los consumidores estuvo condicionado por las políticas aplicadas en cada país, incluyendo subsidios, rebajas impositivas, fondos de estabilización, bandas tarifarias y esquemas de contención parcial.
Políticas locales amortiguan el traspaso
OLACDE explicó que la relación entre precios internacionales de combustibles e inflación energética regional no es directa ni proporcional durante todo el período analizado.
El informe plantea que, en condiciones normales, la inflación energética depende en gran medida de las políticas nacionales de fijación de precios al consumidor final.
Sin embargo, en episodios de shock intenso, como el registrado en marzo de 2026, la transmisión desde los precios internacionales hacia la inflación energética se vuelve más visible, aunque sin una correspondencia “uno a uno”.
Fuente Reporte Minero
