Friedland advierte que un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz tendría un impacto “profundo” en la minería

El fundador y copresidente ejecutivo de Ivanhoe MinesRobert Friedland, advirtió que un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz podría generar un efecto de gran alcance sobre las cadenas globales de suministro minero, al encarecer y restringir la disponibilidad de azufre y ácido sulfúrico, insumos clave para parte importante de la producción mundial de cobre. La alerta fue incluida en el reporte operacional del primer trimestre de 2026 de la compañía.

Según Ivanhoe, cerca del 20% del suministro mundial de cobre depende de procesos de lixiviación con ácido sulfúrico para extraer metal desde minerales oxidados. La empresa sostuvo además que, con aproximadamente 50% del suministro marítimo mundial de azufre afectado por la disrupción, el mercado del azufre y del ácido sulfúrico se está estrechando con rapidez.

Friedland señaló que, si el cierre de Ormuz se prolonga, una de las mayores preocupaciones será la disponibilidad de materiales precursores esenciales para que la industria minera continúe operando. A su juicio, el efecto indirecto más relevante recaería sobre la producción global de cobre, debido a la escasez del ácido sulfúrico, uno de los químicos industriales más importantes para el sector.

Un cuello de botella crítico para el azufre

El Estrecho de Ormuz es una vía estratégica para los embarques de azufre provenientes de Medio Oriente, región que normalmente representa más del 40% de las exportaciones globales de este insumo. Cualquier interrupción en ese corredor tiene efectos aguas abajo sobre la producción de ácido sulfúrico y, por extensión, sobre operaciones de cobre y otros metales que utilizan lixiviación ácida.

La presión sobre el mercado podría intensificarse aún más por otro factor: reportes recientes indican que China planea frenar las exportaciones de ácido sulfúrico desde el 1 de mayo de 2026, en una medida que afectaría el material generado como subproducto de las fundiciones de cobre y zinc. Bloomberg, citado por Supply Chain Brain, reportó que China exportaba alrededor de 2,7 millones de toneladas anuales y que Chile era el principal destino de ese flujo.

En febrero, Reuters ya había reportado que el ácido sulfúrico se había convertido en una fuente extraordinaria de ganancias para las fundiciones chinas, precisamente por el alza de precios derivada de restricciones de oferta y tensiones geopolíticas.

Kamoa-Kakula gana peso estratégico

En este contexto, Kamoa-Kakula, el complejo cuprífero de Ivanhoe en la República Democrática del Congo, adquiere un papel más estratégico. La operación alberga la mayor fundición de cobre de África y puede producir su propio ácido sulfúrico como subproducto del proceso metalúrgico, reduciendo su dependencia de importaciones afectadas por las disrupciones globales. Además, vende ácido a operaciones de cobre oxidadas en otras zonas del cinturón cuprífero congoleño.

Durante el primer trimestre, la fundición produjo 117.871 toneladas de ácido sulfúrico de alta concentración. Friedland afirmó que Kamoa-Kakula está idealmente posicionada como productora y vendedora, y no como consumidora, de este insumo, lo que le da una ventaja táctica en el escenario actual. Esa lectura también fue reforzada por analistas de RBC Capital Markets, quienes consideraron que los ingresos por ventas de ácido sulfúrico representan una ventaja estratégica en medio de las alteraciones logísticas globales.

Producción trimestral y ajuste de expectativas

La advertencia se conoció al mismo tiempo que Ivanhoe reportó una producción trimestral de 71.417 toneladas de cobre en ánodos en Kamoa-Kakula, compuestas por 63.671 toneladas producidas en la fundición del propio complejo y 7.746 toneladas de cobre blister generadas en la fundición de Lualaba, en Kolwezi.

Semanas antes, la empresa había recortado su proyección de producción de cobre para 2026. Ivanhoe ahora espera una producción de 290.000 a 330.000 toneladas este año, por debajo del rango previo de 380.000 a 420.000 toneladas. Para 2027, la proyección se ubica entre 380.000 y 420.000 toneladas, también por debajo de la meta anterior. La compañía mantiene, eso sí, su expectativa de alcanzar una producción anual de 500.000 toneladas desde 2028.

En el mercado, la acción de Ivanhoe subía alrededor de 2,8% durante la jornada del lunes, según reportó Mining.com, reflejando que los inversionistas siguen de cerca tanto la evolución operacional de Kamoa-Kakula como los riesgos logísticos derivados del conflicto en Medio Oriente.

Fuente Reporte Minero